Qué es un robot cortacésped y cuál te conviene según tu jardín
Cortar el césped es, probablemente, la tarea que más tiempo roba en el mantenimiento de un jardín. En cuanto llega la primavera y suben un poco las temperaturas, la hierba se dispara y hay que segarla con regularidad. En verano la frecuencia todavía aumenta más y lo habitual es que toque cortar cada semana si quieres que el césped tenga un aspecto mínimamente decente.
Un robot cortacésped nace precisamente para quitarte ese peso de encima. Es una máquina que trabaja sola, mientras tú estás ocupado en otras cosas, y que mantiene la hierba siempre a la misma altura sin que tengas que estar sacando la segadora, enchufando cables o empujando un cortacésped.
En esta guía vas a ver qué es exactamente un robot cortacésped o cortacésped robótico, cómo funciona, qué ventajas e inconvenientes reales tiene, qué debes mirar en tu jardín antes de comprar uno y en qué casos merece la pena de verdad adquirirlo.
¿Qué es un robot cortacésped?
Un robot cortacésped es una máquina eléctrica autónoma que se encarga de cortar el césped por ti. Funciona con batería, se mueve por el jardín dentro de una zona que tú le marcas y vuelve a una base de carga para recargar la batería cuando termina su trabajo o cuando se queda sin energía.
La gran diferencia respecto a un cortacésped tradicional está en la forma de trabajar. En lugar de hacer un gran corte de vez en cuando, el robot sale muchas veces a la semana y recorta solo unos milímetros de césped en cada pasada. El césped no pega el “estirón” y luego el hachazo, sino que se mantiene siempre en una altura estable. Los restos que corta son tan pequeños que se quedan sobre el suelo como una capa fina, casi imperceptible, y se van descomponiendo poco a poco, actuando como abono natural.
Lo que ves desde fuera es muy simple. Tú programas unos horarios y unos días de trabajo y el robot sale, se mueve por el césped, corta y vuelve a casa sin que tengas que intervenir. Repite este ciclo tantas veces a la semana como tú le indiques. Esa constancia, que con una segadora normal casi nadie mantiene, es lo que acaba dando el aspecto de “alfombra” que tienen algunos jardines.
Si miramos la máquina por dentro, la mayoría de robots comparten la misma idea. Llevan una base de carga que hace de “garaje” y punto de recarga, una batería de litio que aguanta muchas cargas, uno o varios motores para mover las ruedas, otro motor para hacer girar las cuchillas, una serie de sensores que detectan inclinación, golpes, lluvia o si alguien levanta el robot del suelo, y una pequeña “centralita” electrónica que hace de cerebro. Según el modelo, se manejan con una pantalla sencilla, con bluetooth, con wifi, con una app o incluso mediante una conexión móvil.
Cómo funciona un robot cortacésped
No todos los robots funcionan igual, pero casi todos siguen la misma lógica. Primero delimitas la zona en la que quieres que trabaje. Luego, el robot aprende esa zona y, a partir de ahí, se encarga de cortar el césped de forma automática.
En la mayoría de modelos actuales que cuentan con cable perimetral, se marca el césped con un cable fino que se coloca alrededor del perímetro y, si se desea, alrededor de parterres o zonas donde no se quiere que entre el robot. Ese cable va conectado a la base de carga y emite una señal de baja intensidad que el robot es capaz de detectar. Gracias a esa señal, el robot sabe dónde está el límite del jardín y respeta ese contorno. Además, muchos equipos usan esa referencia para encontrar el camino de vuelta a la base cuando tienen la batería baja.
Este sistema tiene una gran ventaja, y es que está muy probado. Lleva años funcionando y, si la instalación se hace bien, es bastante fiable. A cambio, hay que dedicar una tarde a instalar el cable y asumir que, si más adelante excavas, aireas o haces zanjas, puede tocar reparar algún corte.
En los robots más modernos, sobre todo en gamas altas, el cable desaparece. En lugar de un perímetro físico, crean un mapa virtual del jardín usando tecnologías como GPS, RTK, cámaras o sensores avanzados. El robot recorre el césped, memoriza la forma de la parcela y guarda ese mapa para futuras sesiones. Después, en lugar de ir rebotando en patrones aleatorios, suele trabajar en líneas ordenadas, como lo haría un pequeño tractor. El resultado tiende a ser más eficiente y, para muchos usuarios, la gran ventaja es que no hay cable que instalar ni que pueda romperse con el tiempo. La contrapartida está en el precio, que suele ser más alto, y en que el robot depende mucho de tener buena señal y pocas sombras de edificios o árboles altos.
Sea con cable o sin él, todos comparten la misma filosofía de corte. No acumulan hierba en un saco, sino que hacen lo que se conoce como mulching. Al cortar muy poco material vegetal en cada pasada, los trocitos de césped son muy pequeños y se quedan sobre el suelo. Con el tiempo, estos restos se descomponen y actúan como una especie de acolchado, que ayuda a mantener la humedad y aporta nutrientes al césped. Este proceso de mulching reduce la necesidad de fertilizantes y, a la vez, elimina por completo la tarea de vaciar el saco de la segadora y llevar los restos al contenedor de materia orgánica o a tu pila de compost.
Ventajas de tener un robot cortacésped
El gran argumento a favor de un robot cortacésped es el tiempo que te devuelve, pero no es el único. También mejora el aspecto del jardín y simplifica mucho la rutina de mantenimiento.
Desde el punto de vista del tiempo, la diferencia es evidente. Si tienes un jardín de cierto tamaño, cada corte a mano se traduce en una o varias horas empujando el cortacésped, vaciando el saco y recortando bordes. En temporada alta esto se repite casi todas las semanas. Con un robot, todo ese trabajo desaparece. Programas unas franjas horarias, lo dejas trabajar y, mientras tanto, tú puedes estar en el trabajo, de viaje o en la tumbona.
Otra ventaja clara es el espacio que ocupa. Un cortacésped tradicional necesita un hueco considerable en el garaje o en el trastero. El robot, en cambio, vive fuera, en su base de carga, en el césped. No necesitas sacar nada ni guardar nada después. En muchos casos, incluso soporta sin problema el riego y la lluvia, siempre que la instalación cumpla las recomendaciones del fabricante.
El ruido también cambia la película. Las segadoras de gasolina clásicas se mueven en niveles de ruido cercanos a los 100 decibelios, que son molestos para ti y para cualquiera que viva alrededor. Un robot suele trabajar en torno a los 55, 60 o 65 decibelios, mucho más discretos. Esto permite programarlo en horarios más flexibles, sin miedo a que los vecinos te miren mal si el robot está cortando un rato a última hora de la tarde.
En cuanto al propio césped, el corte frecuente y suave suele ser mejor que el corte esporádico y muy bajo. La planta sufre menos estrés, mantiene mejor el color y, gracias al mulching, el terreno recibe un aporte constante de materia orgánica. No es magia y no resuelve todos los problemas de un césped descuidado, pero ayuda mucho a mantener un buen nivel sin que tengas que estar tan encima.
Por último, hay un factor de comodidad y de accesibilidad. Si por trabajo tienes poco tiempo libre, si tienes problemas de espalda, si te cuesta empujar una máquina pesada o simplemente ya no te apetece dedicar tardes enteras a cortar, un robot puede ser la diferencia entre tener césped natural o acabar pasándote al césped artificial por pura comodidad.
Desventajas y cosas que pueden dar guerra
Sería engañoso decir que un robot cortacésped es perfecto y que siempre compensa. Tiene una serie de inconvenientes que conviene conocer antes de sacar la tarjeta.
El primero es el precio de entrada. Comprar un robot cortacésped supone un desembolso mayor que un cortacésped tradicional básico. En un jardín con poca superficie, muy fácil de cortar a mano, puede que nunca llegues a percibir que se ha “amortizado” en términos de horas ahorradas. Hay que valorar cuánto tiempo te roba cortar el césped y cuánto valoras recuperarlo.
La instalación también es un punto importante. Aunque los fabricantes simplifican cada vez más el proceso, instalar el cable perimetral lleva su rato. Hay que pensar por dónde va a ir la base, cómo trazar el perímetro, cómo rodear arriates o estanques y cómo pasar por zonas estrechas. No es complicado, pero requiere paciencia. Si no te ves, siempre puedes contratar la instalación, pero eso suma un coste adicional.
El tipo de jardín marca mucho la experiencia. Un césped bastante limpio, con una forma más o menos clara, sin demasiados obstáculos y sin zonas separadas es el escenario ideal para un robot. En cambio, una parcela con muchos niveles, escaleras, islas de césped aisladas, pasos demasiado estrechos o pendientes muy fuertes puede complicar tanto la instalación y el uso que el robot acabe dándote más guerra de la que pensabas. En esos casos hay que hilar fino con la elección del modelo o asumir que habrá zonas que seguirás cortando a mano.
Aunque el mantenimiento es mínimo comparado con una segadora de gasolina, no es inexistente. Las cuchillas se desgastan y hay que cambiarlas cada cierto tiempo. La zona de corte y las ruedas se llenan de hierba y conviene limpiarlas para que todo gire bien. La batería, si se cuida, dura varios años, pero en algún momento de la vida del robot tocará sustituirla. No es una locura de trabajo, pero es algo a tener en cuenta.
Por último está la seguridad y el tema de los robos. Un robot cortacésped es un objeto llamativo. Si tu jardín es muy accesible desde la calle, conviene pensar dónde va a dormir el robot, si se va a ver mucho, y qué medidas de seguridad trae el modelo que te interesa. La mayoría incorpora código PIN, alarmas e incluso opciones de bloqueo desde la app, pero aun así es buena idea colocar la base en un punto discreto y, si te preocupa mucho, valorar un pequeño garaje o una zona algo más protegida.
Antes de comprar: cómo analizar tu jardín
Más allá de marcas y modelos, lo que realmente manda es el jardín. Si eliges el robot solo mirando catálogos sin pensar en tu caso concreto, es cuando aparecen las decepciones.
El primer dato clave es la superficie real de césped. Aquí no importa el tamaño de la parcela completa, sino los metros cuadrados de hierba que quieres que el robot mantenga. Hay que contar solo el césped, sin terrazas, ni piscina, ni zonas de grava o de huerto. Tienes que sumar todas las zonas de césped a las que el robot vaya a llegar. Si tienes dos zonas separadas sin paso directo, también conviene pensarlas por separado, porque puede que tengas que transportar a mano el robot de una zona a otra.
Como referencia muy general, se suele hablar de jardines pequeños cuando la superficie ronda hasta unos 400 metros cuadrados, entre 400 y 800 metros se consideraría mediano y grandes a partir de 800 o 1000 m2. Los fabricantes suelen indicar una superficie máxima de trabajo y esa cifra se da en condiciones ideales. Por eso, en la práctica, suele ser buena idea dejar un pequeño margen de seguridad. Si tu césped tiene unos 400 metros, por ejemplo, te interesa mirar una gama pensada para 500 o 600 metros.
El segundo aspecto importante son las pendientes, los pasos estrechos y los obstáculos. Un jardín llano y abierto es un sueño para cualquier robot. En cuanto empiezan a aparecer taludes marcados, rampas con mucha inclinación, laterales de la casa muy estrechos, árboles, columpios o muebles, el escenario se complica. No significa que el robot no vaya a funcionar, pero sí que conviene elegir modelos con buena tracción y navegación, y aceptar que quizá habrá zonas a las que el robot no llegue tan bien y que deberás rematar a mano.
El tercer punto es puramente práctico. Necesitas un enchufe cerca del césped para colocar la base de carga. Si quieres controlar el robot desde fuera de casa, por ejemplo desde el trabajo o mientras estás de vacaciones, te interesa tener buena cobertura de wifi o una solución con conexión móvil, según lo que ofrezca la marca. Y, de nuevo, conviene pensar en la seguridad y visibilidad del robot desde el exterior.
Hace un tiempo escribimos más en detalle sobre el tamaño del jardín, puedes consultar nuestra guía sobre cómo medir un jardín para elegir un robot cortacésped en caso de tener más dudas sobre el tema.
Tipos de robot cortacésped y para quién son
Para entender qué tipo de robot puede encajar contigo, conviene dividirlos por dos criterios básicos: cómo se orientan en el jardín y para qué tamaño de césped están pensados.
Los robots con cable perimetral son, de momento, los más habituales y suelen ser los más económicos dentro de cada marca. Se basan en un sistema por cable que delimita la zona de trabajo. En muchos casos, incorporan también uno o varios cables guía que ayudan al robot a encontrar la base de carga sin perderse. Suelen seguir patrones de corte aparentemente aleatorios, aunque cada vez hay más modelos que combinan ese comportamiento con ayudas extra para orientar mejor el recorrido. Este tipo de robot encaja muy bien en jardines pequeños y medianos sin demasiadas rarezas, y es ideal para quien prefiere una tecnología muy probada y fiable aunque tenga que dedicar algo de tiempo a instalar el cable.
- Motor potente sin escobillas, eficaz sistema de mantillo con 3 cuchillas, ancho de corte 16 cm, altura de corte 20 – 55 mm (3 niveles)
- iRadar: función de seguridad activa mediante sensores ultrasónicos iRadar para detectar obstáculos, objetos a una distancia de 20-55 cm del robot cortacésped
- El sensor de seguridad dispone de sensores de impacto, inclinación y elevación, de modo que el robot cortacésped detecta obstáculos de forma independiente. También se integra un sensor de lluvia.
- Características: función de corte de borde para mantener el jardín limpio y ordenado; motor sin escobillas para permitir un rendimiento de corte silencioso y potente.
- Fácil de usar gracias al control por Bluetooth y aplicación
Por otro lado están los robots sin cable perimetral. En lugar de cable físico, usan tecnologías de posicionamiento y sensores avanzados para entender dónde está el césped. En algunos casos se apoyan en GPS y RTK para saber en qué punto del jardín se encuentran. En otros casos, podemos encontrar modelos de robot cortacésped que usan cámaras o visión artificial para distinguir el césped de otros materiales. El resultado es un mapa virtual que el robot guarda y que utiliza para moverse en líneas ordenadas. Este enfoque suele atraer a quien no quiere ver ni oír hablar de cables, a quien modifica el jardín con cierta frecuencia o a quien está dispuesto a pagar algo más a cambio de una instalación más limpia y de funciones avanzadas.
- Comprueba antes de comprar: 0.3 acres (13.000 pies cuadrados) de área de mapeo máxima. Para césped de menos de 3.5 pulgadas y césped plano (diferencia de altura inferior a 1.2 pulgadas). (Nota: no apto para San Agustín y Zoysia densa. Pendiente < 18°.)
- Mapeo automático manos libres: con posicionamiento preciso y medición de distancia, E18 mapea eficazmente tu patio y planifica la ruta de corte, que se puede ver fácilmente en tu smartphone. (Nota: suscríbete a los datos 4G a través de la aplicación para una conectividad estable si tu patio no está completamente cubierto por Wi-Fi)
- Evitación precisa de obstáculos: el sistema de percepción 3D del E18 detecta con precisión los obstáculos, asegurando que evita colisiones en entornos complejos de jardín.
- Mantenimiento fiable del césped: E18 puede lograr un corte paralelo hermoso y uniforme. El sistema de detección de cobertura inteligente garantiza que no se deje ningún área sin cortar.
- Experiencia sin preocupaciones: E18 cuenta con seguimiento GPS para evitar robos. Con fácil control de aplicaciones y recuperación automática durante condiciones de lluvia o poca luz, proporciona una experiencia sin problemas y sin preocupaciones.
Más allá del sistema de guiado, cada familia de robots está pensada para un tamaño de jardín. Para superficies pequeñas conviene elegir un robot compacto, maniobrable y que se mueva bien en pasillos y zonas estrechas, sin necesidad de enormes baterías. En superficies medianas interesa una buena combinación de batería, potencia y capacidad de gestionar varias zonas de trabajo. Para jardines grandes hacen falta máquinas con motores más potentes, tracción más seria, baterías grandes y la capacidad de trabajar muchas horas al día sin sobrecalentarse.
Instalación básica de un robot cortacésped
Aunque cada marca tiene sus matices, la idea general de la instalación es bastante similar y conviene saber qué implica para no llevarse sorpresas.
En los modelos con cable perimetral, lo primero es decidir dónde colocar la base de carga. Lo ideal es un punto relativamente plano, cerca del césped, con un enchufe accesible y, a ser posible, con cierta protección o la posibilidad de añadir un pequeño tejadillo o garaje. Desde esa base se tiende el cable perimetral rodeando toda la superficie de césped y bordeando las zonas donde no quieres que entre el robot, como parterres, estanques o zonas de grava. El cable se fija con piquetas sobre el césped o se entierra unos centímetros, según prefieras y según lo que recomiende el fabricante. Una vez tendido, se conecta a la base, se enchufa todo y ya solo queda encender el robot, elegir idioma y país y seguir el asistente para definir horarios, modos de trabajo y, en su caso, zonas de corte.
En los modelos sin cable la idea es distinta. En lugar de delimitar el perímetro con un hilo físico, normalmente sigues un asistente en la app que te guía para que el robot recorra el contorno del césped y construya su mapa virtual. Es un proceso más parecido a «enseñar» el jardín al robot. A partir de ahí, ya trabaja sobre ese mapa, sin necesidad de cable. La gran ventaja es que te ahorras todo el proceso de tendido y fijación del cable y las posibles reparaciones si más adelante haces obras o cambias el diseño del jardín.
En todos los casos, lo habitual es que el fabricante incluya instrucciones bastante claras y, si aun así no te apetece complicarte, muchas tiendas ofrecen la instalación como servicio adicional.
Cuánto cuesta realmente tener un robot cortacésped
Cuando pensamos en el coste de un robot cortacésped, tendemos a fijarnos solo en el precio de compra, pero interesa tener en cuenta también el mantenimiento y la vida útil.
En cuanto al precio, hay robots relativamente económicos para jardines pequeños y sencillos, modelos más completos y equilibrados para jardines medianos y máquinas bastante más caras para superficies grandes, terrenos exigentes o tecnologías sin cable de última generación. No tiene sentido pagar por funciones que no vas a usar, de la misma forma que sería un error comprar un robot muy justo para un jardín que se le va a quedar grande.
En el día a día, el mantenimiento habitual se centra en las cuchillas, la limpieza y la batería. Las cuchillas se van desgastando al chocar con pequeñas piedras, ramas o simplemente por el uso. Ten en cuenta que conviene cambiarlas con cierta regularidad durante la temporada de corte.
Por su parte, la zona de corte y las ruedas acumulan restos de hierba y barro, y una limpieza de vez en cuando ayuda a que todo gire sin esfuerzo. La batería, si se sigue el uso recomendado, suele aguantar varios años, pero es el recambio más caro llegado el momento de sustituirla. Comparado con la gasolina, el aceite y el mantenimiento de un cortacésped tradicional, el coste anual de un robot suele ser mucho menor y bastante razonable, especialmente si se va a usar durante muchos años.
Cuándo merece la pena un robot cortacésped
Después de ver cómo funciona, qué ventajas tiene y qué problemas puede dar, la pregunta clave es si un robot cortacésped encaja con tu caso concreto.
Si tu jardín tiene suficiente superficie como para que cortar se convierta en una tarea pesada, si en temporada alta te ves una y otra vez dedicando tardes enteras a empujar la segadora, lo normal es que un robot sea una de las mejores inversiones en tiempo libre que puedes hacer en el jardín.
El cambio de rutina es enorme: pasas de estar pendiente de cuándo toca cortar a simplemente revisar que el robot hace su trabajo y rematar, si quieres, algunos detalles de bordes y zonas complicadas.
Si, por el contrario, tu césped es muy pequeño, tu jardín es extremadamente complicado o tú eres de las personas que disfrutan de verdad cortando el césped a mano, quizá no tenga sentido gastar tanto dinero. En esos casos puede ser más lógico invertir en un buen cortacésped tradicional, en una desbrozadora cómoda o incluso plantearse si compensa mantener césped natural o buscar alternativas.
También es interesante compararlo con la opción del césped artificial. Muchos propietarios acaban poniendo césped artificial porque no pueden o no quieren dedicar tiempo al mantenimiento del césped natural. Un robot cambia bastante el panorama. Te permite seguir teniendo un césped vivo, agradable de pisar y de ver, reduciendo mucho el trabajo que da. A cambio, tiene un coste inicial importante y un mínimo de mantenimiento que no hay que perder de vista.
En resumen, el robot cortacésped tiene más sentido cuanto más grande y sencillo es el césped, cuanto menos te atrae la idea de cortar y cuanto más valoras recuperar esas horas para otras cosas.
Preguntas frecuentes sobre robots cortacésped
Mucha gente se hace las mismas preguntas antes de decidirse, así que vale la pena responderlas de forma directa.
¿Es seguro usar un robot cortacésped con niños o mascotas?
Los robots cortacésped llevan sensores de elevación e inclinación que paran las cuchillas cuando alguien levanta la máquina o cuando se detecta una situación anómala. Eso reduce mucho el riesgo de cortes accidentales. Aun así, la recomendación sensata es programar el robot en horarios en los que los niños no estén jugando en el césped y vigilar cómo reaccionan las mascotas al principio. Lo normal es que el perro o el gato acaben ignorando al robot, pero conviene dar un margen de adaptación.
¿Puede cortar bajo la lluvia?
Muchos modelos pueden trabajar con césped húmedo o bajo lluvia ligera y están diseñados para soportar el agua sin problemas. De hecho, algunos ni siquiera incorporan sensor de lluvia y siguen funcionando si tú no dices lo contrario. El césped, eso sí, se compacta más y el terreno se puede embarrar. Por pura lógica, es mejor evitar que el robot trabaje en medio de un chaparrón fuerte o con el terreno encharcado. Una vez pasa la tormenta y el césped drena un poco, puede volver a su rutina normal sin problema.
¿Cuánto tarda en notarse la mejora en el césped?
Si el césped está en buen estado, el cambio se nota bastante rápido. En unas pocas semanas se aprecia un aspecto más uniforme, menos «dientes de sierra» y una sensación más agradable al pisar. Si el césped parte de una situación muy mala, con muchas calvas, malas hierbas y un suelo muy compactado, el robot ayuda, pero no hace milagros. En esos casos lo ideal es combinarlo con un plan de mejora del césped, con escarificado, resiembra y algo de fertilización.
¿Cada cuánto hay que cambiar las cuchillas?
No existe una cifra exacta que sirva para todos los casos, porque depende de cuántas horas trabaje el robot a la semana, del tipo de césped y de la cantidad de piedrecitas o ramas que haya repartidas por el jardín. Como orientación, muchos usuarios optan por cambiar las cuchillas varias veces a lo largo de la temporada de corte, antes de que se emboten tanto que empiecen a arrancar la hierba en lugar de cortarla limpia. Son recambios relativamente baratos y el cambio suele hacerse en pocos minutos con la ayuda de un destornillador.
¿Seguiré necesitando otras herramientas de corte?
En la mayoría de jardines, sí. El robot se encarga de la gran mayoría del césped, pero casi siempre quedan pequeñas zonas que conviene repasar con un recortabordes, una desbrozadora o incluso un pequeño cortacésped manual. Bordes junto a muros, esquinas muy estrechas o zonas donde no merece la pena que llegue el robot se resuelven mejor con una herramienta complementaria. También puede ser útil tener un cortacésped tradicional ligero si en algún momento has tenido el robot parado por mantenimiento y el césped se te ha descontrolado.
Un robot cortacésped no deja de ser una herramienta más para cuidar el jardín, pero bien elegida puede cambiar por completo tu relación con el césped. Permite mantener una superficie natural, verde y agradable, reduciendo al mínimo las horas que tienes que dedicar a su cuidado.
Merece la pena cuando el jardín ya tiene un tamaño respetable; cuando el tiempo libre es limitado o cuando simplemente prefieres dedicar tus ratos al aire libre a disfrutar del jardín y no a empujar una máquina arriba y abajo. Pierde sentido cuando el césped es testimonial, el jardín es casi imposible para un robot o tú disfrutas tanto del corte tradicional que no quieres delegarlo. ¿Ya sabes qué robot cortacésped necesitas?







